jueves, 31 de marzo de 2011

ERRORES COMUNES EN EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DE PÁNICO

ERRORES COMUNES EN EL DIAGNÓSTICO DEL TRASTORNO DE PÁNICO

AUTORES
Psicóloga Andrea A. Rodríguez López
Dra. Martha Mercado Vázquez
Dr. Soriano Perez Angel Mauricio


INTRODUCCIÓN
El presente trabajo tiene como objetivo informar de los errores y consecuencias más comunes que se pueden suscitar antes de llegar al diagnóstico del trastorno de pánico, que muchas veces se presenta de forma súbita e inesperada. Este trastorno es difícil de identificar por el médico en la consulta primaria con el paciente, debido principalmente a que el paciente se presenta con angustia ante lo que él creé puede ser un ataque cardíaco o quizá una disfagia (normalmente es un signo de enfermedad subyacente del esófago o de los órganos vecinos del esófago, que puede ser debida a reflujo gastro-esofásico (RGE), cáncer, enfermedad troidea, ictus y diversas enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la Esclerosis lateral amiotrófica)1, por la sensación de sofoco y no poder tragar saliva; lo cual puede confundir el diagnostico primario, llegando a confundirse los síntomas con otras enfermedades fisiológicas.
Por lo general, cuando el médico examina al paciente no encuentra nada anormal, diciéndole al paciente que los síntomas se deben tal vez, al estrés o alguna preocupación de la vida cotidiana. Es probable que pasen semanas, meses y quizá hasta años para que se vuelva a presentar otra crisis de pánico en el paciente. Es común que el paciente consulte a otro médico para que le realice otro chequeo y tal vez algunos análisis, en donde es probable que no aparezcan hallazgos de la enfermedad que el paciente creé tener. Sin embargo el paciente al presentar otra crisis de pánico está totalmente convencido de que los médicos a los que a visitado no han sabido diagnosticar la enfermedad que el siente tener.
Algunos pacientes con poca información acerca de este trastorno comenzarán un calvario yendo de un médico a otro buscando ayuda, lo cual aunado a sus síntomas lo va llenando de desconfianza y frustración hacía lo médicos que ha consultado. Si por alguna razón algún medico le recomienda visitar al psiquiatra, el paciente se siente agredido, ya que el considera que no está loco y que realmente está enfermo, pero que no han encontrado esa enfermedad que el está padeciendo. Y que después de varias crisis lo ha vuelto ansioso y temeroso al pensar que puede morir en cualquier momento.
El paciente que se encuentra desesperado es probable que llegue a confundir al médico con sus síntomas pudiendo diagnosticarle enfermedades erróneas, llevándolo a medicación e intervenciones quirúrgicas innecesarias, por lo confuso de su relato en cuanto a su sintomatología en el momento de la crisis de pánico .
Otros quizá opten por visitar a brujos o chamanes, con la esperanza de que éstos los salven de morir por algún hechizo o embrujamiento. Lo cual empeorará la situación del paciente.
La vida del paciente se vuelve discapacitante, ya que ahora tiene miedo de salir solo y tiene la necesidad de que alguien lo acompañe a todos lados, por el temor que siente de morir en cualquier momento, ya no va a trabajar, prefiere estar en su casa. Ahora la agarofobia, se ha sumado a la ansiedad y al ataque de pánico.
DEFINICIÓN
La crisis de pánico es una reacción física normal que ocurre sin alguna causa aparente. La hipótesis médica más relevante dice que el sistema de alarma cerebral de los pacientes está hipersensible produciendo descargas de noradrenalina que llevan a la crisis de pánico2.
Según el DSM-IV, el trastorno de pánico está acompañado de por lo menos 4 de los siguientes síntomas, ordenados según frecuencia estadística de aparición3:
a) Palpitaciones o taquicardia
b) Sudoración
c) Temblores o sacudidas
d) Sensación de ahogo
e) Sensación de atragantamiento
f) Opresión o malestar torácico
g) Nauseas o molestias abdominales
h) Inestabilidad, mareo o sensación de desmayo
i) Desrealización o despersonalización
j) Miedo a perder la razón
k) Miedo a morir
l) Parestesias
m) Escalofríos o sofocaciones
Estas se clasifican dependiendo dela sintomatología; a) Completas o típicas – si tienen 4 ó más síntomas; b) Incompletas o de síntomas limitados con menos de 4 sintomas, y esto depende de la aparición; a) Inesperadas o espontáneas en las que no puede detectarse un factor causal, generalmente dado en el primer ataque; b)situacionales las que se desencadenan por estímulos atemorizantes. En ocasiones los pacientes con trastorno de pánico presentan Agorafobia, temor a encontrarse en lugares o situaciones en los que escapar o buscar ayuda puede ser difícil si se desencadena un ataque de pánico. Pueden presentar asimismo hipocondría3.
Los hallazgos más recientes acerca del trastorno de pánico (TP), publicado en el Boletín de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica de Chile4, donde Gorman y Cols, desarrollaron una hipótesis neuroanatómica del trastorno para identificar un nivel neuroanatómico específico para cada uno de los síntomas que caracteriza la triada del TP: Crisis de pánico: tronco cerebral, ansiedad anticipatoria: sistema límbico y evitación fóbica: corteza prefrontal.
El artículo describe que la Crisis de pánico-tronco cerebral, se debe al aumento de las descargas neuronales a nivel del locus ceruleus, principal centro noradrenérgico que se localiza en el tronco del cerebro y que sería el responsable de la irrupción de cada crisis de pánico.
La ansiedad anticipatoria- sistema límbico. Es el área del cerebro en donde se encuentran la mayor parte de las emociones humanas básicas, donde se incluye la ansiedad anticipatoria, la estimulación repetida de neuronas límbicas por descarga que provienen del tronco produce una baja del umbral para la estimulación excitatoria postsináptica en el sistema límbico, con lo cual los estímulos de subpanico, son capaces de mantener altos niveles de ansiedad anticipatoria.
Evitación fóbica-corteza prefrontal: El ataque de pánico y la ansiedad anticipatoria entiende capacidades cognitivas superiores de nivel cerebral cortical, se creé que el área prefrontal es responsable de la integración de fenómenos aprendidos y emociones complejas. Asimismo, es ahí donde se producen las asociaciones entre la tormenta fisiológica con el contexto ambiental y las cogniciones que suelen acompañar el ataque de pánico
Incidencia de padecer este trastorno es cada vez mayor debido principalmente a la violencia que prevalece en las grandes ciudades, debido al temor de ser victimas de un delito o bien a enfermedades que ponen en riesgo la vida de los individuos. Otra causa es el diagnostico diferencial, debido a que sus síntomas se confunden con otras patologías, como ya lo hemos expuesto anteriormente.
Tabla I de generalidades trastorno de pánico

EDAD/GÉNERO TIPOS DE PÁNICO CAUSAS SINTOMATOLOGÍA PREVALENCIA
Adultos:
Mujeres más propensas que los varones,
Pánico patológico: comienza adolescencia tardía o temprano edad adulta.
Afecta: 1 ó 2 de cada 100 individuos. se diagnostica en algo menos del 1% de la población5.
Por fobia en situación específica, por ejemplo: fobia a las arañas, cuando se encuentra con una.
Espontáneas no provocadas, son las que definen el pánico patológico. Predisposición familiar a padecer TP, que en parte es hereditario y otra depende del aprendizaje parental en la infancia.

Estrés acumulado, factor desencadenante9.



Dificultad para respirar.
Aumento ritmo cardíaco.
Vértigo.
Sudoración.
Ahogo.
Dolor en el pecho.
Su intensidad máxima 10 minutos.
Como el cuadro clínico se asemeja a otros padecimientos será necesario un interrogatorio minucioso, ya que por ahora no existe una prueba confiable6. Más alta entre los 25 y 64 años, siendo menor entre los 18 y los 24 años.
Descendiendo notablemente después de los 65 años6 y 7.







Tabla II de generalidades trastorno de pánico

FRECUENCIA COMORBILIDAD DIAGNÓSTICO TRATAMIENTO
Concomitante con otros trastornos de ansiedad y otras alteraciones psiquiátricas.
Alrededor de 1/5 de pacientes muestran otro trastorno de ansiedad y cerca de 1/3 presenta abuso de alcohol y fármacos6. Con depresión se observa que aproximádamente 1/3 de pacientes sufre depresión o visto a la inversa 1/9 de pacientes con depresión sufre ataque de pánico, por la razón de que existen más pacientes con depresión. Evaluación médica y psiquiátrica completa, ya que por la sintomatología presenta síntomas asociados con enfermedades como:
➢ Hipotiroidismo
➢ Alteraciones cardíacas
➢ Hipoglucemia
➢ Síndrome de cushing
➢ Menopausia
Antidepresivos tricíclicos inhibidores de serotonina pudiendo ser Prozac8.
Hospitalización: Cuando el trastorno es extremo y el paciente entra en crisis y piensa que va a morir, esto le da seguridad al paciente, y/o cuando el diagnostico es equivocado y se confunde con otra patología clínica.
Tratamiento psicoterapéutico, el mejor estudiado es la terapia Cognitivo-Conductual (TCC), que incluye una serie de técnicas y estrategias orientadas a mejorar la sintomatología del trastorno de pánico8.

















CONCLUSIÓN

El trastorno de pánico por los síntomas que presenta el paciente tiende a ser confundido con varias enfermedades como se ha mencionado, por lo cual un diagnostico diferencial permitirá llegar al tratamiento farmacológico y terapéutico adecuado para el paciente que presenta este trastorno.

Un tratamiento adecuado evitará que el paciente corra riesgos de medicación y cirugías inadecuadas, que en lugar de aliviar su trastorno lo compliquen más ya que, en la desesperación del paciente y de sus familiares por saber que enfermedad padece, recurren a varios especialistas y esto arroja altísimos costos que deprimen la economía del paciente y su familia.

Creemos que es indispensable que los médicos encargados de la consulta primaria y profesionales que se dedican a la salud mental, estén actualizados en el manejo de pacientes que presenten un trastorno de pánico. Este trastorno no produce la muerte, pero si puede incapacitarlo para manejar su calidad de vida física, mental y social como cualquier otra enfermedad.

Bibliografía

1.- Página consultada: es.wikipedia.org/wiki/Disfagia
2.- Pichot P, Valdes M. DSM IV-TR Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, American Psychiatric Association. Barcelona: Editorial Masson;2000:410-440
3.- Revista de Posgrado de l 28 a VIa Cátedra de Medicina - N° 167 – Marzo 2007
4.- Dr. Sergio Gloger Kojchen, Profesor Adjunto de Psiquiatría, Departamento de Psiquiatría, Boletín Esc. de Medicina, P. Universidad Católica de Chile 1994; 23: 130-134,
5.- Meka Sharp Dohme, Madrid, España. Cap. 83 Trastornos mentales, Ansiedad
6.-Robert M. A. Hirschfeld, Prof. de Psiquiatría, Universidad de Texas, Galveston, Art. Fenomenología y Clínica del Trastorno de Pánico 2004.
7.- Dra. Sara Revueltas, Psiquiatría y Trastornos sexuales, Mediks
8.- Dr. Telmo Ramón Quaranta, Trastorno de pánico y dolor torácico, Rev. De Posgrado de la VIa. Cátedra de Médicina – No. 167 – Marzo 2007.
9.- Fuente: Pánico ROCHE, www.psycoweb,roche.com.ar

TRASTORNO POR ATRACÓN, UNA REVISIÓN

TRASTORNO POR ATRACÓN, UNA REVISIÓN

AUTOR
Lic. Gerardo Vázquez Estrada
Dr. Soriano Perez Angel Mauricio


ABSTRACT
El objetivo del trabajo es hacer una revisión de la literatura especializada en torno al Trastorno por Atracón. En México, la obesidad se ha convertido en un grave problema de salud pública, algunas de las personas que padecen esta situación presentan además el Trastorno por Atracón. Este desorden mental aún no está identificado en el DSM-IV como una entidad nosológica, sino que entra dentro de los criterios que necesitan de mayor investigación para determinar su situación. Existen ciertas investigaciones que apoyan un status propio para el trastorno, además de afirmar que es necesario hacer un buen diagnóstico del Trastorno por Atracón, para ayudar de manera más efectiva el tratamiento para pérdida de peso.
Palabras Clave: Trastorno por Atracón, Obesidad, Psicopatología.

INTRODUCCIÓN
El objetivo de este trabajo es el de hacer una revisión sobre la investigación y avances que existen actualmente sobre el criterio de Trastorno por Atracón [TA]. En la cuarta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-IV; American Psychiatric Association, 1994) no está considerado como una entidad diagnóstica dentro del los Trastornos de Conducta Alimentaria [TCA], sino que está dentro del Apéndice B como criterio propuesto para estudios posteriores. Aún no se determina si el Trastorno por Atracón tendrá el status de un desorden psiquiátrico completo, puesto que hoy en día los individuos que lo presentan se clasifican dentro de los Trastornos de Conducta Alimentaria No Específicos, que engloban un gran espectro de pacientes. En nuestro país, existe un elevado número de personas que padecen obesidad y algunas de ellas podrían padecer el Trastorno por Atracón, que al no atenderse directamente, además del control de peso y otros problemas psicopatológicos, podría complicar los esfuerzos que se hagan por atender el problema de obesidad.

MÉTODO
Se revisó la obra publicada en revistas indizadas, a través de los buscadores EBSCOHOST (EBSCO Industries Inc.), OVID (Ovid Technologies Inc.) y Redalyc (Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal). Las palabras que se utilizaron para comenzar la búsqueda fueron: obesidad, sobrepeso, atracón, binge-eating disorder, obesity, overweight.

Obesidad
La obesidad es una enfermedad crónica de elevada prevalencia, con un incremento de incidencia en países occidentales (Arias et al., 2006), aunque esta epidemia se considera como un fenómeno mundial. Tan sólo en México más de la mitad de la población tiene sobrepeso y más del 15% son obesos; por lo tanto existe una gran relevancia de este tema en el campo de la salud pública, ya que el problema tiene y tendrá grandes implicaciones económicas, sociales y de salud a mediano y largo plazo (Guerra et al., 2006).
Uno de los principales problemas que se tienen, es que no se conoce con exactitud la magnitud del problema de los desordenes alimenticios en México, debido principalmente a que los estudios no han contado con una muestra representativa de la población (Unikel & Bojorquez, 2007).
Sería realmente importante poder tener datos precisos sobre lo que sucede en nuestro país, principalmente porque la mayoría de la evidencia demuestra que los TCA varían de acuerdo al contexto histórico, social y cultural (Becker et al., 2004; Becker et al., 2003).
La obesidad tiene causas multifactoriales (genética, neuroquímica, metabólica, celular, hormonal, psicológica, social y cultural), sin embargo, algunos autores como Villaseñor et al. (2006) proponen abordarla psicológicamente porque consideran que tanto en la etiología como en el mantenimiento de la obesidad están presentes variables cognitivas, afectivas y ambientales; además de que existe un gran costo psicológico individual, debido a que es un síndrome con alta prevalencia de comorbilidad psiquiátrica. Aún se desconoce una investigación consistente que establezca si la obesidad conduce a problemas al comer o si una alimentación inadecuada es un factor de riesgo para el desarrollo de la obesidad (Tanofsky-Kraff & Yanovski, 2004).
La obesidad conduce al desarrollo de nuevas afecciones psiquiátricas resultado de que el paciente obeso está sometido a múltiples estresores psicológicos como la discriminación social, que puede tener consecuencias graves en la conducta, limitaciones personales, laborales y sexuales; que al final resultan en una disminución de la autoestima y mayor aislamiento (Villaseñor et al., 2006).
Aunque es de resaltar que la obesidad no se considera como un Trastorno de Alimentación, dado a que no se ha establecido una asociación consistente con síndromes psicológicos o conductuales (American Psychiatric Association, 1994; Arias et al., 2006; Wilfley et al., 2003), existen algunas personas obesas que forman un subgrupo importante que presentan alteraciones de la conducta alimentaria, como padecer el Trastorno por Atracón, esta condición está relacionada con una disminución en la calidad de vida y en el funcionamiento social (Wilfley et al., 2003).
El conjunto de los siguientes elementos: atracones-obesidad-conflicto con la imagen corporal-psicopatología (particularmente depresión), es observado comúnmente en la práctica clínica (Devlin et al., 2003).

Trastorno por Atracón
En 1959 Stunkard propuso el síndrome del Atracón por primera vez, y en 1992 Spitzer estableció la definición de Trastorno por Atracón (Arias et al., 2006). Aunque actualmente sólo se puede diagnosticar este trastorno dentro del Trastorno de la Conducta Alimentaria bajo el subtipo: No Especificado; su prevalencia en atención primaria oscila entre el 3.3% y el 8.5%, lo cual lo ubica con mayor frecuencia que otros TCA (Arias et al., 2006); en algunos reportes de clínicas de control de peso: 28.8%-30.1%, y en muestras de comunidades en E.U.A se ha encontrado el 1.5%-4.5% (Becker et al., 2003). Frieder (2006) indica que el 2% de la población presenta el TA, mientras que el 1% padece de Bulimia Nerviosa, y el 0.5% Anorexia Nerviosa; además de presentar comorbilidad con ansiedad y depresión principalmente.
El debate sobre si el TA es un síndrome con importancia clínica ha estado en debate desde 1994, cuando apareció en la 4ta edición del DSM, como un desorden que necesitaba investigaciones posteriores para definir claramente criterios (Wilfley et al., 2003).
Para el DMS-IV un desorden mental es concebido como un síndrome o patrón conductual o psicológico con importancia clínica, que le ocurre a un individuo y está asociado con malestar, impedimento o un incremento significativo de riesgo de sufrir muerte, dolor o pérdida de la libertad; todo lo anterior le puede suceder a una persona obesa con un Trastorno por Atracón, a pesar de cumplir con los criterios para ser una entidad psiquiátrica, existen estudios que dudan sobre el curso y propuesta de tratamiento en la actual definición que sobre el TA se ha hecho (Tanofsky-Kraff & Yanovski, 2004).
Devlin et al. (2006) hacen una diferencia entre la construcción de un diagnóstico y los criterios particulares para operacionalizar el constructo, ya que lo último ya se hizo en el DSM-IV, por lo tanto, las investigaciones hechas actualmente sobre el tema, tratan encontrar los elementos necesarios para poder definir al TA como una entidad clínica independiente incluida dentro de los TCA y no como un TCA no específico.
El DSM-IV (American Psychiatric Association, 1994) define al atracón como: el consumo a lo largo de un periodo corto de tiempo (generalmente menor a dos horas) de una cantidad de comida muy superior a la que la mayoría de los individuos comerían, aunque se tiene que tener en cuenta el contexto del atracón, ya que no tienen por qué producirse en un solo lugar, además de que la comida puede ser variada (generalmente dulces y alimentos de alto contenido calórico). Los individuos sienten vergüenza por estas acciones, así que tratan de hacerlo de forma simulada; el atracón está acompañado de un sentimiento de falta de control, “no se pueden detener”; además de existir una ausencia de la conducta compensatoria inapropiada típica de la Bulimia Nerviosa.
Tanofsky-Kraff & Yanovski (2004) no dudan que el Trastorno por Atracón sea una entidad clínica independiente, sino que su principal preocupación es cómo hacer una mejor descripción de los individuos con un patrón conductual persistente y con problemas adaptativos reales o potenciales en las distintas áreas de la persona.

DISCUSIÓN
El Trastorno por Atracón es una entidad nosológica controvertida, algunos autores apoyan la validez de dicho diagnóstico por presentar diferencias clínicas importantes respecto a los obesos sin TCA asociados y tener diferencias clínicas con otros pacientes que padecen Anorexia y Bulimia. Para otros, el trastorno presenta una elevada heterogeneidad clínica, curso variable, con remisiones espontáneas fuertes, elevada respuesta al placebo y eficacia de los programas clásicos de disminución de peso, consideran útil sólo considerarlo como un marcador de la presencia de psicopatología (Arias et al., 2006).
Tanofsky-Kraff & Yanovski (2004) concuerdan que aún no queda completamente claro si el TA podría ayudar a identificar claramente ciertos subgrupos de pacientes y por lo tanto elevarlo a una entidad dentro de los TCA, como forma para establecer una diferencia sobre si es un desorden mental o sólo un mal hábito, proponen hacer una distinción entre el Trastorno por Atracón y patrones alimenticios “no-normativos” (inapropiados, poco usuales) sin comorbilidad con ansiedad, ya que estos últimos no se deben de considerar como trastorno mental, aunque tienen clara repercusión sobre el peso y la salud.
Devlin et al. (2003) reportaron que quienes no consideran al TA como un entidad diagnóstica, piensan que la obesidad es una condición heterogénea donde muchos factores están involucrados, consideran los atracones como un subtipo conductual de la obesidad, como una posible, causa conductual de una ingesta excesiva de energía; mientras que otros lo piensan como el resultado de dos problemas que se encuentran: (potencia a) la obesidad y una psicopatología como la depresión. Ellos consideran cuatro tipos diferentes que podrían describir el TA: el Trastorno por Atracón como un TCA particular, el TA como variante de la Bulimia Nerviosa, el atracón como un subtipo de obesidad y el atracón como criterio asociado de un TCA (Tanofsky-Kraff & Yanovski, 2004; Devlin et al., 2003).
Sin embargo, un requisito para ser una entidad diagnóstica es que se demuestre su confiabilidad para que distintos profesionales en diversas partes del mundo puedan compartir el mismo diagnóstico. A pesar de cierto escepticismo, sobre todo al principio, varias investigaciones han demostrado que el Trastorno por Atracón se puede diferenciar de una ingesta ocasional abundante, que su nivel de psicopatología es comparable a otros TCA y que existen herramientas diagnósticas con buen grado de confiabilidad (Devlin et al., 2003).
Wilfley et al. (2003) realizaron una revisión muy completa, tomando en consideración la evidencia científica con respecto al Trastorno por Atracón que pudiera responder afirmativamente a cinco cuestiones que ellos consideraron claves para considerar al síndrome como una entidad diagnóstica. Estas cuestiones eran las siguientes:
1) Que los individuos con TA difieran de aquellos sin un TCA. 2) Que el TA sea un desorden mental que cause estrés significativo o alteraciones en lo social, académico o en el funcionamiento laboral. 3) Que el TA sea un TCA distintos a los ya existentes. 4) El curso que tiene el TA. 5) Si el diagnóstico de TA ayuda a una toma de decisión para una mejoría clínica o establecer un mejor esquema de tratamiento.
Arias et al. (2006) concluyeron en su investigación que los pacientes con atracones tenían más psicopatología (prevalencia de Distimia), mayor impulsividad, mayor insatisfacción corporal, mayor obsesividad por el peso, baja autoestima, más rasgos de personalidad ansiosos, referían más ideas de culpa, al igual que más antecedentes familiares de TCA, además de mayores limitaciones funcionales debidas a su obesidad.
Las personas con TA difieren significativamente de aquellos sin un TCA, aunque comparten características importantes (aunque distintas) de personas con Anorexia Nerviosa y Bulimia Nerviosa (Wilfley et al., 2003). Williamson (en Devlin et al., 2003) encontró que las personas con TA son cualitativamente distintas a aquellos con un peso dentro de lo normal y de un grupo control conformado por obesos sin TA.
Está claro que el trabajo sobre la recopilación de datos empíricos para un mejor conocimiento sobre el Trastorno por Atracón está en curso, hoy en día sería complicado tratar de dar un fallo definitivo sobre su naturaleza, pero al menos las futuras investigaciones deberán de enfocarse no sólo en las bases biológicas de la conducta, sino también sobre el impacto potencial de la conducta en la biología (Tanofsky-Kraff & Yanovski, 2004), principalmente porque existe una fuerte evidencia en el papel de lo sociocultural sobre los TCA es bastante importante (Becker et al., 2004); como la investigación realizada por Becker et al. (2003) donde tratan de sentar las bases de cómo el contexto sociocultural contribuye a los atracones y al TA en indígenas de las islas Fiji.

Tratamiento
Los objetivos del tratamiento para todos los Trastornos de la Conducta Alimentaria (Frieder, 2006), son:
*Estabilización médica y nutricional
*Atención de los procesos psicológicos subyacentes al trastorno
*Control y erradicación de los síntomas, acompañado de un eventual restablecimiento de patrones saludables de alimentación.
Devlin et al. (2003) se hacen la siguiente pregunta: ¿se necesita un tratamiento específico para el Trastorno por Atracón además del que se tenga para la obesidad o para una psicopatología asociada? Debido a la escasez de datos, se sugiere que los pacientes con TA generalmente tienen un buen pronóstico a largo plazo, sin embargo, el pronóstico respecto a la obesidad puede verse afectado si no se atiende al TA.
Una mayor diferenciación y comprensión sobre algunas de las conductas que incrementan la ingesta de calorías nos puede ayudar a diseñar estrategias definidas para la prevención del sobrepeso y obesidad en poblaciones que padecen de esta epidemia como la nuestra (Tanofsky-Kraff & Yanovski, 2004).
Hay que considerar clínicamente relevante la presencia de atracones en pacientes obesos, dadas sus características diferentes y la posible necesidad de una aproximación terapéutica distinta (Arias, 2006). Dentro de la evaluación clínica deben de confluir dos áreas: la evaluación médica y la evaluación psicológica, del resultado de amabas se deberá de considerar la conveniencia de incluir un tratamiento farmacológico (Frieder, 2006).
Algunos de los fármacos utilizados con eficacia en estudios controlados para el TA son: Antiepilépticos como Topiramato, Zonisamida, Sibutramina e Inhibidor Selectivo en la Recaptura de Serotonina y Noradrenalina: Venlafaxina; estos logran una disminución en el número de atracones y por lo tanto una disminución en el peso del paciente (Frieder, 2006).
Hay también estudios donde se atiende con terapia individual de tipo cognitivo conductual, junto con un supresor del apetito a nivel central: Fentermina, y un Inhibidor Selectivo de la Recaptura de Serotonina: Fluoxetina; con una disminución significativa durante el tratamiento en las frecuencias de atracones, pérdida de peso y estrés psicológico, aunque se ganó el mismo peso al año, esta fecha coincide cuando se les suspendía el medicamento (Devlin et al., 2000).
A pesar de que las personas con y sin un Trastorno por Atracón responden positivamente a un tratamiento para bajar de peso (sin atender específicamente el síndrome), existen indicadores de que las personas con TA tienden más a abandonar el tratamiento y ganar el peso perdido más rápido (Wilfley et al., 2003). Incluso se tiene la evidencia de que en algunos programas dirigidos hacia el tratamiento de la obesidad indirectamente suprimen los atracones (Devlin et al., 2003). En un estudio comparativo Munsch et al. (2007) se encontró que un tratamiento con Terapia Cognitivo-Conductual fue ligeramente eficaz a un Programa Conductual para Bajar de Peso, sin embargo esta diferencia favorable apenas y se mantuvo en un seguimiento a largo plazo.
Wardle et al (en Villaseñor et al., 2006) mostraron que al tratar la depresión con medicamentos y mejorar la insatisfacción corporal con terapia psicológica, mejoraba el curso del Trastorno por Atracón.
Algunas de las terapias actuales para tratar el Trastorno por Atracón incluyen utilizar Terapia Cognitivo Conductual, Psicoterapia Interpersonal, Dietas Bajas en calorías, Tratamiento Conductual para Pérdida de Peso (Villaseñor, et al., 2006; Munsch, 2007).

CONCLUSIONES
La información revisada sirvió para observar cómo debido a que el Trastorno por Atracón es una combinación en el que se conjugan desordenes alimenticios, problemas físicos y psiquiátricos, problemas en el área psicosocial, aunado a la condición de sobrepeso (y los problemas relacionados a ésta), constituye un trastorno de la conducta alimentaria de importancia clínica y un severo problema de salud pública. Además de ser necesario continuar con la investigación para poder encontrar el mejor tratamiento en una obesidad comórbida, ayudando así a una pérdida de peso en individuos que lo requieran.

BIBLIOGRAFÍA
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• Tanofsky-Kraff & Yanovski S. (2004) Eating Disorder or Disordered Eating? Non-normative Eating Patterns in Obese Individuals. Obesity Research 12(9):1361-1366
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• Villaseñor S., Ontiveros C. & Cárdenas K. (2006) Salud Mental y Obesidad. Investigación en Salud 8(2):86-90
• Wilfley D., Wilson T. & Agras S. (2003) The Clinical Significance of Binge Eating Disorder. International Journal of Eating Disorders 34:96-106

Breve Panorama de la Salud Mental en México

Breve Panorama de la Salud Mental en México

AUTOR

Lic. Déborah Buiza Goyri
Dr. Angel Mauricio Soriano Perez


Los trastornos mentales no sólo afectan a los individuos quienes las padecen sino sus efectos se pueden observar en su entorno y en sus interrelaciones, es decir en su ambiente familiar, laboral y social. En la actualidad no sólo vemos personas con trastornos mentales sino sociedades enteras bajo los efectos de ellas.
En México distintas voces han señalado la urgente necesidad de estudiar y atender los padecimientos neuropsiquiátricos, ya que estos ocupan el quinto lugar como carga de enfermedad, que considera indicadores de muerte prematura y días vividos con incapacidad, así también señalan a la esquizofrenia, la depresión, el trastorno obsesivo-compulsivo y al alcoholismo como enfermedades discapacitantes; por si esto fuera poco, alertan sobre el hecho de que uno de cada cinco mexicanos presenta al menos un trastorno mental en su vida.
Las condiciones políticas, económicas y sociales de nuestro país no han permitido el desarrollo de un ambiente propicio para la salud mental de sus habitantes por lo que el número de habitantes con desórdenes mentales, neurológicos y del comportamiento va en aumento con efectos en la calidad de vida individual y social.
Según el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) entre el 38 por ciento y el 42 por ciento de los casos registrados en el consultorio de Medicina Familiar son de pacientes con algún trastorno psiquiátrico, por lo que la alerta va en aumento ante este tipo de padecimientos, especialmente ante el índice de suicidios anual de entre 4 mil y 6 mil personas a consecuencia de ansiedad, depresión, estrés, soledad, desesperanza, exigencias sociales, sentimientos de culpa y rechazo.
En nuestro país existe alrededor de un 17 por ciento de embarazos adolescentes; fenómeno relacionado con el maltrato infantil, problemas físicos y psicológicos durante el embarazo, deserción escolar y relaciones de violencia entre la pareja. De acuerdo con un estudio del Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado de México y Municipios (ISSEMYM) los hijos e hijas de madres con edades entre 15 y 19 años de edad presentan triple riesgo de no ser aceptados o no contar con la higiene o nutrición suficiente; así también se encontró que la autoestima de estas chicas se encontraba en la clasificación como regular a baja y en un 38 por ciento presentaba depresión.
En cuanto a la violencia intrafamiliar los datos reportados por organismos como el INEGI a partir de su Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares son alarmantes, así se documenta que 47 de cada 100 mujeres de 15 años y más que conviven con su pareja en su domicilio sufren violencia emocional, económica, física o sexual por parte de su compañero.
La violencia de género se ha identificado como un factor de riesgo para sufrir trastornos mentales; se ha encontrado que las principales víctimas presentan mayor incidencia en depresión, toxicomanías, actos autodestructivos e intentos de suicidio. Así mismo se han encontrado otros factores incidentes en esta problemática como lo son asumir la responsabilidad de armonizar las emociones en la familia, los conflictos y tensiones familiares, tener una relación de pareja no satisfactoria y la “doble jornada”.
Además de la violencia intrafamiliar, se han detectado modificaciones en la estructura familiar como es el caso en el que la mamá o el hermano mayor llevan el mayor peso del hogar, y existe una “tendencia a la soledad” en los niños debido a las ocupaciones laborales de sus tutores (Primera Encuesta de Padres, SEP).
La Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Familias (ENDIFAM), realizada por el Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) de la UNAM señala como principales motivos de conflicto en las familias los problemas económicos, de convivencia o comunicación, relativos a la educación, el hogar, adicciones, los celos, la infidelidad y la violencia.
La violencia no sólo ha incrementado a nivel familiar, sino también en el ambiente escolar denominado “bulling”. El Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE) en su estudio “Disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas a la salud en escuelas primarias y secundarias de México”, da a conocer que un 17 por ciento de los estudiantes de primaria ha recibido amenazas por parte de otro alumno o de un grupo de compañeros, en secundaria el índice es de 14 por ciento. Respecto a las agresiones verbales y a la violencia física se presentan con mayor énfasis en escuelas en condiciones de marginalidad, donde muy posiblemente se reproducen como una forma de relación aprendida en casa. En este mismo estudio se informa que 15.9% de los alumnos de primaria y 24.5% secundaria reportan haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en su vida.
En cuanto a la deserción escolar la Secretaria de Educación Pública ha admitido el aumento del abandono y señala que un 5% de los niños de 12 años de edad en el país no acuden a la escuela; en el diagnóstico “Retos educativos” de la misma dependencia se menciona que más de 12 millones de niños de 5 años hasta jóvenes de 18 no asisten a la escuela, entre las causas están la drogadicción, los temas de salud, la depresión o autoestima de los estudiantes y la violencia en torno a ellos y a sus familias.
Los jóvenes son una población vulnerable por los elementos ya antes mencionados, la ansiedad, depresión, trastorno bipolar, esquizofrenia, anorexia y bulimia atacan principalmente a este estrato de la población, comprendido entre los 15 y 25, y cuyos efectos llevan a que el suicidio sea la segunda causa de muerte en este estrato poblacional (INEGI).
La encuesta Nacional de Salud Mental del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente” (2003) pone en evidencia que las adicciones, los trastornos y la depresión como principales trastornos que afectan a los mexicanos. Los trastornos de ansiedad afectan a un 3 por ciento de la población, los depresivos otro 3 por ciento mientras que las adicciones representan un 2.9 por ciento.
También se señala que en diez años se ha triplicado el número de suicidios sobretodo en jóvenes y ancianos, identificándose como elementos de este fenómeno la situación de estrés y la falta de oportunidades de desarrollo, sobretodo en el caso de los jóvenes son elementos que lo llevan a deprimirse con facilidad, a lo que se suman situaciones de desintegración familiar, problemas económicos, adicciones, etc.
Elementos que se relacionan con los padecimientos que se han mencionado están el aumento en el consumo de alcohol como pone en evidencia un estudio realizado por la Secretaria de Salud del Distrito Federal en el que se encontró que uno de cuatro jóvenes menores de 18 años en la ciudad se embriaga al menos tres veces al mes, con lo cual el alcoholismo representa la adicción más grave entre esta población, teniendo una incidencia de la de la dependencia al alcohol en comparación con otras drogas 10 veces a una.
El Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic) también ha reportado la existencia de 32 millones de bebedores, entre los cuales el 40 por ciento se encuentran en una “etapa adictiva preocupante” y 3 millones tienen serios problemas de dependencia. En el caso de los menores hay 250 mil que sufren “serios problemas en su manera de beber”. También destaca que el aumento en el consumo de alcohol y drogas aumento en las mujeres, triplicándose en el lapso de quince años en el primer caso y en un 40 por ciento en el segundo. Sin embargo hay diferencias en las razones de consumo, relacionándose con ansiedad en los hombres (mayor consumo en marihuana y cocaína) y con trastornos depresivos en las mujeres (mayor consumo en metanfetaminas y anfetaminas).
En México, según cálculos hechos por el Instituto Nacional de Psiquiatría existen alrededor de 15 millones de mexicanos que padecen depresión, y a pesar de que esta enfermedad esta relacionada con el abuso en el consumo de drogas y el suicidio, menos del 30 por ciento recibe atención médica.
La falta de atención adecuada tiene varios elementos, entre ellos, principalmente en el caso de la depresión está en que los pacientes presentan síntomas físicos que se confunden con otras enfermedades por lo que son medicados y canalizados errónea y tardíamente con el especialista adecuado, más grave aún es el promedio de once meses en los que los pacientes tardan en visitar al médico por estos síntomas, debido que se les resta importancia.
En el estudio “Prevalencia y diagnóstico de depresión en población adulta en México” (Belló M, Puentes-Rosas, Medina-Mora ME, Lozano R. Salud Pública, Mex 2005; 47 supl 1:S4-S11) reporta una prevalencia de 4.5% 5.8% en las mujeres y 2.5% en hombres, así también que esta aumenta con la edad y disminuye al aumentar la escolaridad, y concluye mencionando que éste es un padecimiento sumamente frecuente en personas adultas asociada a condiciones de vulnerabilidad.
Este estudio nos muestra varios puntos que es preciso analizar. Por una parte la disminución de la prevalencia relacionada con el aumento en la escolaridad. En México, según datos de la Secretaria de Educación Pública, hay 5.17 millones de personas que no saben leer ni escribir, 9.8 millones que no terminaron la primaria, 14.6 millones que carecen de secundaria, y existe un aproximado de 525,000 jóvenes que por diversas razones cada año se incorporan al rezago educativo, lo que los convierte en población vulnerable a este padecimiento.
Respecto al aumento conforme a la edad y a las condiciones de vulnerabilidad, son dos focos rojos para el sistema de salud y para el trabajo que realizan las organizaciones de la sociedad civil en el campo de salud mental debido a las estimaciones sobre el número de adultos mayores de 60 años que existirán para el 2050, en una proporción de uno por cada cuatro mexicanos.
El envejecimiento demográfico no sólo ejercerá una fuerte presión en los sistemas de pensiones de retiro sino también en lo que respecta al cuidado de la salud mental de esta población. Un aspecto de esta problemática es el número de profesionales que existen para cubrir las necesidades de tratamiento. De acuerdo con la OMS nuestro país cuenta sólo con 2.7 psiquiatras por cada 100 mil habitantes y con .5 camas en hospitales especializados en enfermedades mentales por cada 10 mil, lo que implica un reto y una necesidad el capacitar a los médicos familiares quienes reciben en primera instancia a los pacientes para poder canalizarlos con especialistas como psiquiatras, psicólogos y neurólogos.
Otro elemento asociado a la depresión es la ansiedad la cual prevalece especialmente en personas: que viven en condiciones de inseguridad, que viven bajo presión o temor constante, que han vivido violencia o violación, responsables de niños o enfermos, o condiciones laborales negativas.
En el caso de la esquizofrenia un 7 por ciento de los mexicanos la padece y sólo un 10 por ciento tiene un empleo estable. En esta enfermedad habría que señalar que el desgaste emocional de la familia y lo elevado de los costos de los tratamientos pone en una situación crítica no sólo a la persona afectada sino a todo su entorno.
En cuanto a los trastornos de alimentación se refiere en nuestro país se han detectado 20,000 casos de anorexia en mujeres y 1,000 en hombres. Tanto en hombres como en mujeres los trastornos en la alimentación se relacionan con la depresión y trastornos de ansiedad, así también con trastornos obsesivos- compulsivos. Este padecimiento también esta relacionado con la obesidad, por lo que puede esperarse que en unos años se agudice este problema debido a que se ha incrementado de forma alarmante las personas que tienen sobrepeso (dos de cada diez niños son obesos, mientras que en adultos la cifra alcanza un 70 por ciento de la población).
Además de la afectación a nivel individual y familiar que representa el padecimiento de un trastorno mental existen repercusiones económicas en distintos niveles. Por ejemplo, en Estados Unidos el gasto anual en tratamientos oscila en 148 billones de dólares.
En México el Consejo de la Comunicación realizó un estudio en el cual se relacionaron la integración/desintegración familiar con la productividad laboral y cuyos resultados muestran el impacto que existe a nivel económico y laboral cuando las personas se enfrentan a problemas relacionados con la salud mental.
Este estudio estimó que anualmente se pierden alrededor de 23 millones de horas de trabajo por problemas familiares que merman el desempeño laboral, lo que representa pérdidas para las empresas por 8 mil millones de pesos. Entre los problemas más comunes que se destacan como fuente de desequilibrio están los económicos, pleitos y enojos, salud y falta de respeto entre los miembros de la familia, alcoholismo, violencia intrafamiliar, falta de cooperación y drogadicción. Otros problemas expresados, en torno a la relación de pareja, son la falta de comunicación, infidelidad, divorcio, violencia y falta de apoyo. En problemas económicos se enuncian el desempleo de la pareja, falta de solvencia para cubrir necesidades básicas y deudas.
En relación con estas problemáticas el estudio señala que las personas presentan enojo, estrés, tristeza, culpa, frustración, angustia, baja tolerancia e inestabilidad. Los efectos en el trabajo son cansancio, bajo rendimiento, mal humor, aislamiento, conflictos con los compañeros de trabajo, impuntualidad, depresión, ausentismo, bajo compromiso, problemas de comunicación, adicción al trabajo, accidentes, aumento en el consumo de alcohol o drogas, renuncias y despidos.
Otros especialistas han detectado que el estrés laboral afecta a más del 20 por ciento de los trabajadores en México, ocasionando baja productividad en las empresas, episodios de depresión, agotamiento, insatisfacción e irritabilidad entre los empleados.
Los problemas de salud mental que afectan a las personas inciden en toda la sociedad por lo que representan un reto para el desarrollo de cualquier país en cuanto la detección, prevención y tratamiento.
El carecer de salud mental va más allá de los problemas físicos y emocionales que afectan a las personas sino que implican costos económicos a nivel individual, familiar y social ya que incrementan los años en los que se viven con discapacidad afectando la productividad y observándose fenómenos como el abandono de empleo o de la escuela, desintegración familiar, violencia al interior y exterior de la familia, pocas oportunidades de empleo y educación, discriminación, etc.
Es un error subestimar los problemas de salud mental o querer limitarlo al ámbito de lo privado, es menester dimensionarlo también en sus relaciones sociales y a partir de ello generar soluciones, en las que se incluyan programas específicos, campañas de información y de prevención, capacitación y mayor presupuesto (actualmente sólo se le destina el 1 por ciento del presupuesto).
La situación actual en la que vivimos, el estilo de vida en el que impera el estrés, la competencia, el desempleo y el nivel de violencia, entre otros fenómenos sociales, son un ambiente propicio para el desarrollo de estas enfermedades por cual muchos especialistas han dado señales de alerta, ya que afectan el tejido social y a las personas de manera muy especial a los niños y jóvenes quienes crecerán y se verán en la predisposición a enfermedades que mermarán sus capacidades físicas, emocionales e intelectuales.


Referencias


• Panorama de la salud mental en las mujeres y los hombres mexicanos. Instituto Nacional de las Mujeres con datos de la Secretaria de Salud, diciembre 2006
• La Salud Mental en México. Dr. Juan Martín Sandoval De Escurdia. Servicio de Investigación y Análisis. División de Política Social. Cámara de Diputados LIX Legislatura.
• Programa de Acción en Salud Mental. Secretaria de Salud. 2001
• Prevalencia de trastornos mentales y usos de servicios: resultados de la Encuesta Nacional de Epidemiología psiquiátrica en México. Salud Mental. Vol. 26 Núm 4. Agosto 2003
• Encuesta Nacional de la Dinámica de las Relaciones en los Hogares. INEGI
• Primera Encuesta de Padres, Secretaria de Educación Pública.
• Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Familias (ENDIFAM), Instituto de Investigaciones Sociales (IIS) UNAM
• Estudio “Disciplina, violencia y consumo de sustancias nocivas a la salud en escuelas primarias y secundarias de México”. Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
• Diagnóstico “Retos educativos”. Secretaria de Educación Pública.
• Primera Encuesta Nacional sobre Discriminación en México. Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación y la Secretaria de Desarrollo Social.
• Reporte “Salud mental en un mundo cambiante. El impacto de la cultura y la diversidad” Organización Mundial de la Salud.
• Encuesta Nacional de Salud Mental del Instituto Nacional de Psiquiatría “Ramón de la Fuente” (2003)
• Estudio “Prevalencia y diagnóstico de depresión en población adulta en México”. Belló M, Puentes-Rosas, Medina-Mora ME, Lozano R. Salud Pública, Mex 2005; 47 supl 1:S4-S11

• Consejo Nacional contra las Adicciones (Conadic)
• Instituto Nacional de Psiquiatría
• Organización Mundial de la Salud
• Consejo de la Comunicación
• Instituto Mexicano del Seguro Social
• Instituto de Seguridad Social para los Trabajadores del Estado de México y Municipios (ISSEMYM)

Notas encontradas en los diarios El Universal, La Crónica, El Economista, Milenio, Reforma (2007-2008)

ANOREXIA NERVIOSA

ANOREXIA NERVIOSA.

AUTOR
LIC. ADRIANA ALEJANDRA SÁNCHEZ OROPEZA.
DR. SORIANO PEREZ ANGEL MAURICIO


INTRODUCCIÓN
La alimentación representa una de las necesidades básicas para el ser humano. A través de ella, se sacia el hambre, se nutre el cuerpo y se cubren las cantidades fundamentales de elementos para que todos los procesos metabólicos se lleven a cabo de manera eficaz. Es por esta razón tan sencilla que en ocasiones es difícil entender el por qué de los trastornos de la alimentación. Cómo puede ser posible que el ser humano, quien vive de la comida, el agua y el oxígeno, rechaza o devuelve la comida, prefiriendo morir delgado a estar gordo.
Los trastornos de la alimentación llegan a representar problemas en el núcleo de la familia ya que su estructura constituye un factor fundamental para la comprensión de disfunciones en el seno del sistema. Por lo tanto, la evaluación de estas estructuras, los trastornos del comer y su interacción, facilita la comprensión de la etiología y los mecanismos predominantes de los desórdenes alimenticios.
Los medios de comunicación han provocado ciertos estereotipos de la mujer perfecta que también juegan papeles importantes en el desarrollo de los desórdenes alimenticios, tanto que en los últimos años, han aparecido o se han dado más a conocer los casos de anorexia nerviosa o bulimia. Se reflejan en la televisión, las películas y las revistas, imágenes de mujeres altas, extremadamente delgadas, que se interpretan como sinónimos de belleza, éxito y felicidad. Estas ideas no sólo surgen en estos medios, sino también en la sociedad en donde se desenvuelve la joven. Esto es, la escuela, en donde estos conceptos se contagian por los alumnos y miembros de la familia, que se desenvuelve en un mundo competitivo y obsesionado por el físico, que en ocasiones es información recibida de manera distorsionada y es por esto que la sociedad debe conocer este problema para poder combatirlo y eliminarlo, si es posible, de nuestro mundo.
Se puede relacionar a la alimentación con otros aspectos, como es la alimentación psicológica que es cubierta por los padres, principalmente la madre. Es decir, la madre representa la figura de nutrimento, la que provee las necesidades alimenticias del bebé recién nacido, y las necesidades de amor, autoestima y calor por el resto de la vida de cada persona (Craig, 1997).

LA ANOREXIA NERVIOSA Y SUS DERIVADOS
La Anorexia Nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por el rechazo a mantener un peso corporal mínimo normal, miedo intenso a ganar peso, alteración significativa de la percepción de la forma o tamaño del cuerpo y en las mujeres postpuberales, cese de los ciclos menstruales (Craig, 1997).
Aunque la anorexia nerviosa ha existido desde hace mucho tiempo, es a partir de la década de los sesenta, con el auge de las revistas de moda femenina, y la aparición de modelos, quienes proyectaban una imagen de flacura como lo “bueno” y “glamoroso”, que se ha visto un incremento en el índice de trastornos alimenticios en mujeres. Uno de estos es la Anorexia Nerviosa.
Se ha encontrado que generalmente se presenta en jóvenes de clase media o media alta, entre las edades de 14 y 25 años de edad. No obstante, la anorexia también se presenta en mujeres de más de 25 años de edad y casadas.
Aunque la anorexia nerviosa está clasificada como un trastorno de la alimentación, los efectos de dicho problema tienen implicaciones sociales, físicas y psicológicas. Por esto es importante conocer la etiología de dicha enfermedad, para obtener una comprensión global del padecimiento.
Los pacientes típicos con esta enfermedad son blancas, atractivas, de buena conducta ya sea en la casa o en el colegio, generalmente son brillantes y obtienen buenas notas en la escuela, se encuentran entre la pubertad y la juventud o adultez temprana, provienen de una familia aparentemente estable, los padres por lo general tienen educación superior y son familias económicamente prósperas (Crispo,1998).
Otra de las implicaciones que se deben tomar en cuenta es que en muchos casos la anorexia nerviosa se presenta como un trastorno secundario a un trastorno del estado de ánimo, ya sea depresión o tristeza (Gispert, 1999).
Se pueden describir dos tipos de anorexia, la de tipo restrictiva y la de tipo bulímica. La primera se caracteriza por dietas que prohíben el consumo de calorías o bien recurren al ayuno. La anorexia de tipo bulímico se diagnostica cuando el sujeto emprende por lo menos un ciclo de uso de laxantes y/o diuréticos para ayudar a la pérdida de peso (Hoffman, 1998).
También puede considerarse el ejercicio extremo como uso de agentes externos.
La Anorexia Nerviosa Bulímica es un episodio en la anorexia nerviosa caracterizado por ciclos de atracones y uso de laxantes y diuréticos (Crispo,1998).
La Anorexia Nerviosa Restrictiva es un episodio en la anorexia nerviosa que se caracteriza por rechazo a la comida sin llevar a cabo prácticas de uso de laxantes, diuréticos o atracones, entendiendo como atracón a la ingesta de alimento en un corto espacio de tiempo, generalmente inferior a dos horas, en cantidad superior a la que la mayoría de las personas ingerirían en un período de tiempo similar y en las mismas características.
La Bulimia Nerviosa es un trastorno de la conducta alimentaria caracterizado por los atracones recurrentes y las conductas inapropiadas que adopta el individuo afectado, encaminadas a no ganar peso, como lo son vómitos, ejercicio físico extremo, uso de laxantes y diuréticos (Gispert, 1999).
Se puede decir que la anorexia nerviosa afecta más a las personas de clase social alta o media alta debido a que los medios de comunicación influyen en esto porque crean estereotipos de la mujer perfecta y este repercute en la forma de pensar de las mujeres de hoy en día y también puede ser causada por la falta de atención y comunicación entre los miembros de la familia.

CARACTERÍSTICAS PSICOLÓGICAS DE LOS PACIENTES QUE SUFREN ANOREXIA NERVIOSA
Como lo señalan Crispo y colaboradores (1998) en ocasiones es difícil determinar que factor desencadena la aparición de un trastorno alimenticio, ya que se empieza a estudiar el caso una vez que se ha instalado la enfermedad. No obstante la mayoría de los teóricos han llegado a conclusiones unánimes acerca de los rasgos psicológicos que presentan estos pacientes.
Existen factores predisponentes tanto familiares como individuales. Uno de los rasgos que se han encontrado es que estas personas presentan dificultad en relacionarse con su entorno de manera autónoma. Es decir, los vínculos que presentan con la familia son muy fuertes, por lo que hacen que vivan pendientes de lo que las demás personas esperan de ellas, y constantemente tratan de cumplir con los ideales de los padres para poder darles satisfacción constante. El perfeccionismo es uno de los rasgos más característicos que tienen. Perfeccionismo en las labores escolares, en las tareas del hogar, y por último perfeccionismo en la apariencia física. Es éste perfeccionismo en la apariencia física lo que lleva a estas personas a emprender dietas restrictivas, programas de ejercicio extremo, lo que convierte a todo esto en un círculo vicioso: dieta - ejercicio - perfeccionismo - dieta.
Al Igual que los otros autores mencionados anteriormente, Levenkron ha encontrado ciertos rasgos característicos en los pacientes perturbados. Entre estos se encuentran:
Ψ Una de las características más comunes es una intensa fobia que se presenta a partir de que el cuerpo va cambiando.
Ψ Presenta una obsesión por la ingesta de comida y líquidos que constriñen la actividad mental del anoréxico.
Ψ Otro rasgo que presenta es el ritual obsesivo - compulsivo que domina todas las actividades: la comida, el ejercicio, las tareas.
Ψ En algunos casos se llegan a observar sentimientos de inferioridad con respecto a la inteligencia, la personalidad y la apariencia física.
Ψ Cuando se trata de la toma de decisiones, el anoréxico por lo común ve las opciones como drásticas, lo que resulta en una inhabilidad de tomar nuevas decisiones haciendo que su comportamiento se convierta en un tanto rígido y repetitivo.
Otro factor es el desinterés en la sexualidad que es una característica de la personalidad del sujeto, haciendo que se presenten los siguientes comportamientos:
Ψ Inmadurez y la necesidad de actuar como un niño para recibir la atención de los padres.
Ψ En el caso de mujeres de edad adulta, la energía sexual se ve reemplazada por rituales en la preparación de la comida, así como en la manera de comer los alimentos.
Ψ Se puede observar un pensamiento delirante con respecto a la talla de cuerpo y el consumo de alimento.
Ψ Miedos paranoicos con respecto a la crítica de otras personas.
Ψ El otro rasgo que se acentúa es la ansiedad que solamente se aplaca con las dietas y el ayuno, u otras prácticas para bajar de peso.
De acuerdo con Bruch (1998) el meollo de los problemas que afectan al paciente anoréxico, yace en el sentimiento de inutilidad, una carencia de autoconciencia, y más importante una carencia en el control de ellos mismos, sintiendo que no son dueños ni siquiera de sus propios cuerpos y sus funciones.

Cambios físicos que aparecen en el paciente afectado con ese trastorno
Se llegan a observar ciertos cambios físicos aparte de la evidente delgadez. Entre estos se encuentra una disminución en el gasto energético causado por el poco consumo de calorías. Por la misma baja cantidad de energía calórica que recibe el cuerpo, los pacientes sufren de bajas temperaturas corporales, teniendo siempre las manos y los pies fríos, y en ocasiones de un matiz morado. Con respecto al aparato cardiovascular, los sujetos adquieren una disminución de las pulsaciones cardiacas y a esta condición se le define como bradicardia. También sufren de hipotensión o baja presión, ya que la presión arterial también disminuye.
Es común encontrar que las paredes del corazón se vuelven más delgadas, provocando arritmias cardiacas, que a su vez son provocadas por el déficit de nutrientes importantes para el buen funcionamiento del corazón. La piel se les vuelve seca, áspera y quebradiza también a causa de los nutrientes necesarios para humectarla. Comienza a aparecer lanugo (vello muy fino que cubre la piel del feto) en ciertas partes del cuerpo, como en la espalda, los brazos y las mejillas (Crispo,1998).
Dentro de los cambios del aparato digestivo, encontramos que tanto el estómago como el intestino se ven afectados. En primer lugar se observa que hay un retardo en la evacuación gástrica provocando que el individuo sienta saciedad precoz, cuando solamente ha comido poco alimento. En segundo lugar a causa del déficit de calcio, potasio y magnesio, la actividad del intestino se vuelve más lenta, causando a su vez constipación y dificultades en la evacuación de heces fecales (Crispo,1998).
Otro de los sistemas que se ven afectados es el aparato reproductor. Una de las características de la anorexia es la presencia de amenorrea, es decir la ausencia de tres o más ciclos menstruales. Al existir esta condición, los niveles de estrógeno se reducen por lo que se llega a presentar una disminución importante en la fertilidad. Muchas de las pacientes con anorexia nerviosa, aun cuando llega a haber recuperación tienen problemas al querer embarazarse (Crispo,1998).
En cuanto al sistema óseo, por falta de calcio, los sujetos muchas veces tienen osteoporosis prematura provocando fracturas en los huesos. Por último se observan anemias por la falta de hierro en la sangre aumentando el cansancio y fomentando un estado de tipo depresivo y un aumento en el colesterol (Crispo,1998).

PREVENCIÓN Y TRATAMIENTO DE LA ANOREXIA NERVIOSA
Dentro del trabajo con familias es necesario estudiar y distinguir las características que hacen que la homeostasis de la familia empiece a funcionar de una manera no sana. Se debe de percibir a la familia de manera que todos los miembros del sistema tienen la misma significación y por lo tanto es necesario producir un cambio en cada uno de los miembros de la familia.
Por otra parte el terapeuta debe de tener muy clara la meta a la que quiere llegar con la familia e identificar la característica que hace que el sistema no funcione. La familia se debe ver como un sistema que está compuesto por subsistemas diferenciados que contienen sus propias jerarquías, fronteras y límites, haciendo que ante la aparición de un conflicto, todos los miembros del sistema respondan a la crisis en cuestión.
Cuando una familia acude a terapia, lo hace con la premisa de que solamente un miembro de la familia el que es portador del síntoma; síntoma que a la vez es causante de todos los problemas por los que pasa la familia, como ya se ha mencionado antes. Por lo tanto, es necesario que en el tratamiento de la familia anoréxica se tome en cuenta y se especifique que aunque solamente uno de los miembros de la familia es el que presenta el síntoma somático, la anorexia nerviosa, es solamente un reflejo del problema de funcionamiento global de la familia. “El problema no reside en el paciente individualizado, sino en ciertas pautas de interacción de la familia. Las soluciones que esta ha intentado no son más que repeticiones estereotipadas de interacciones ineficaces, que solo pueden reforzar los afectos sin producir cambios”. Son precisamente estos estereotipos los que se deben de cambiar para que haya un cambio en el funcionamiento de la familia.
Específicamente hablando del tratamiento de la anorexia nerviosa, si los padres expresan una incapacidad por cambiar esos estereotipos de funcionamiento, entonces la participación de éstos será mínima en el proceso de tratamiento y recuperación. Si por lo contrario, el sistema familiar se presenta fuerte y los padres sí llegan a expresar su deseo por un cambio, entonces esta disposición ayuda a que el proceso del cambio se acelere y sea menos pesado para el paciente y ellos mismos.
A continuación se presentan las consideraciones:
• Es necesario que no se pida al paciente que tome decisiones.
• Los padres deben ofrecer una mínima cantidad de opciones y menos responsabilidad.
• Cuando se presente un conflicto ante cualquier decisión es necesario que los padres mantengan sus posturas, sin tener miedo de que el paciente recaiga o empeore en su enfermedad.
• La postura de los padres debe ser una de confianza, sin caer en rigidez o enojo.
• Procurar que los padres muestren afecto honesto al sujeto. El afecto debe ser verbal y no verbal.
• Los padres tienen que desarrollar una comunicación que no gire alrededor de temas de comida.
• Es importante que los padres, durante el proceso de tratamiento no exijan que el paciente suba de peso ni reverberar la condición de anorexia.
• Los padres también tienen que aprender a no hacer comentarios que hagan sentir al anoréxico responsable de la situación familiar.
• Es también necesario que los padres permitan que los médicos encargados de la recuperación y tratamientos del paciente se encarguen de las fluctuaciones de peso; eso es, que el terapeuta, psiquiatra o nutriólogo.
• Los padres no deben exigir que la persona coma a la misma hora que ellos, pero al mismo tiempo deben procurar que el trastorno alimenticio sea el foco de atención del sistema.
• Es necesario que los padres no dejen que el paciente compre comida o que cocine para los demás miembros de la familia.

C O N C L U S I O N E S
La anorexia nerviosa se puede dar en personas adolescentes - adultas que se encuentran entre los 13 y los 30 años de edad, principalmente de la clase media - alta debido a que es más probable que los medios de comunicación influyan en ellos y que tomen este camino para evadir sus problemas familiares o sociales.
Es de gran importancia conocer el problema para saber los efectos que ocasiona y estar concientes de los resultados que repercuten gravemente en la salud de la persona.
Por último hay que saber que existen centros de atención y tratamientos especializados para superar este problema que sí tiene solución en la mayoría de los casos.

B I B L I O G R A F Í A

CRAIG, G. J. Desarrollo Psicológico. México: Prentice Hall; 1997.

CRISPO, R., FIGUEROA, E. y GUELAR, D., Anorexia y bulimia: lo que hay que saber. Barcelona: Gedisa; 1998.

GISPERT, Carlos. Diccionario de Psicología Océano. Barcelona: Océano; 1999.

HOFFMAN, L., Fundamentos de la terapia familiar. México: Fondo de Cultura Económica; 1998.

TRASTORNO DE PANICO

TRASTORNO DE PÁNICO

Lic. Silvia Gabriela Gudiño Rodríguez
Dr. Angel Mauricio Soriano Perez


“Sally experimentó en forma súbita su primer ataque de pánico tres meses después de terminar su último año en la universidad. Acababa de terminar una entrevista de trabajo y se había reunido con algunas amigas para cenar. En el restaurante comenzó a sentirse mareada, en unos cuantos segundos su corazón estaba latiendo con fuerza y sentía que le faltaba la respiración, como si se fuera a desmayar. Sus amigas notaron que no se veía bien, por lo que le propusieron llevarla a su casa, pero Sally pidió ser llevada a la sala de urgencias del hospital. Aunque mejoró en el trayecto al hospital y los análisis no mostraron resultados negativos, Sally experimentó un episodio parecido una semana después mientras estaba en el cine…” (Feldman, 2001)

Según el Instituto Nacional de Salud Mental de EE.UU. (NIMH) los ataques de pánico son sensaciones repentinas de terror sin motivo aparente que aparecen dentro del denominado trastorno de pánico. Las personas con trastorno de pánico tienen sentimientos de terror que aparecen de repente y repetidamente sin previo aviso. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento o lugar sin previo aviso. A menudo ocurren en el supermercado, centros comerciales, cuando está entre un grupo de gente o mientras viaja. Se puede vivir con el constante miedo de sufrir otro ataque y la persona se aleja de los lugares en los que ha sufrido un ataque anteriormente.
De acuerdo al DSM -IV (cuarta edición del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales de la American Psychiatric Association) el trastorno de pánico se valora de la siguiente manera:
A) Cumplimiento de los requisitos (1) y (2):
1. Ataques de pánico periódicos e inesperados
2. Al menos uno de los ataques ha sido seguido durante 1 mes o más de al menos uno de los siguientes aspectos:
• Persistente preocupación por tener nuevos ataques
• Preocupación por las implicaciones del ataque o por sus consecuencias
• Cambio significativo en el comportamiento en relación con los ataques
B) Presencia (o ausencia) de agorafobia
C) Los ataques de pánico no se atribuyen a efectos fisiológicos directos producidos por una sustancia (por ejemplo: consumo de drogas o medicamentos) o a un cuadro médico concreto (por ejemplo, hipertiroidismo).
D) Los ataques de pánico no se encuadran mejor dentro de otros trastornos como la fobia social (exposición a situaciones sociales temidas), fobias específicas (exposición a una determinada situación fóbica), trastornos obsesivo-compulsivos (por ejemplo: con la exposición a la suciedad de alguien obsesionado con la limpieza o la salud), trastornos de estrés postraumático (por ejemplo: en respuesta a estímulos asociados con un grave estrés) o trastornos de ansiedad por separación (por ejemplo: en respuesta a encontrarse fuera del hogar).
En el trastorno de pánico, la persona experimenta ataques de pánico repetidos e inesperados y sufre ansiedad persistente sobre la posibilidad que los ataques de pánico vuelvan a ocurrir.
Durante el ataque de pánico pueden presentarse uno o varios de los siguientes síntomas físicos vinculados al miedo:
• Dolor en el pecho o taquicardias.
• Respiración forzada, arrítmica, apresurada y con síntomas de ahogo.
• Mareos
• Náuseas o vómitos
• Temblores, escalofríos, estremecimientos y hormigueo.
• Contracciones musculares.
• Sequedad en la boca y en el paladar.
• Sensibilidad a la luz (dilatación de pupila).
• Sudoración
• Opresión o malestar torácico
• Parestesias ('Sensación de hormigueo en las manos o en pies')
• Escalofríos y sacudidas
• Sensación de ahogo
• Sensación de atragantamiento
• Dificultades para hablar o comunicarse.
En la crisis también se presentan algunos de los siguientes miedos y sensaciones:
• Sensación de perder el control.
• Sensación de miedo a la muerte
• Miedo a descontrolarse, a enloquecer o a perder la razón.
• Despersonalización o desrealización. Percepción de irrealidad: sentirse a uno mismo y al entorno como si no fuera real
• Deseo imperativo de escapar del lugar, momento y situación en el que se producen las crisis.
Las crisis se inician bruscamente, alcanzan su máxima intensidad en los primeros diez a 15 minutos y suelen durar menos de una hora. Pueden aparecer síntomas de tipo depresivo, miedo a salir o alejarse del hogar o necesidad de hacerlo acompañado por una ser muy cercano (familiar). La persona suele sentirse muy hipersensible y vulnerable. Este tipo de trastorno es tan traumático de experimentar que quien lo padece suele cambiar en forma brusca y desfavorable sus hábitos de vida: no querer salir solo de la casa o viajar, retraimiento social, abandono de sus actividades laborales o académicas. (http://www.eutimia.com) Durante el trastorno de pánico se presenta:
Ansiedad anticipatoria: Lo que dispara este estado es pensar sobre la posibilidad de sufrir un ataque de pánico. Una vez que se desarrolla, la ansiedad anticipatoria puede provocar el recluirse y soportar los ataques en soledad donde no tiene la posibilidad de escapar ni de recibir ayuda.

Aislamiento. Es posible que las personas que sufren de ataques de pánico suspendan las actividades que parecen provocar los ataques, por ejemplo, ir al parque, conducir, usar ascensores o hacer algo que les provoque miedo. A pesar de que la evasión puede ayudar de forma transitoria al miedo del ataque y la pérdida de control, hace casi imposible llevar una vida normal. Además no impide que los ataques continúen produciéndose.

Agorafobia. La agorafobia es el miedo de estar en lugares públicos y abiertos sin escape. La agorafobia con frecuencia acompaña al trastorno de pánico. Puede provocar que las personas que sufren de un trastorno de pánico eviten los lugares públicos, las multitudes o viajar en autobús o avión. Este patrón puede empeorar hasta el punto que la persona no quiera salir de su casa. (http://www.healthyminds.org)
Paradójicamente, estos episodios aparecen en momentos de relajación, es decir, cuando la atención no está capturada por ninguna situación exterior importante, es así que el malestar y la sensación de peligro que trae el ataque es tan intenso que las personas que sufren un trastorno de pánico a menudo creen que están sufriendo un ataque al corazón o una enfermedad que pone en riesgo su vida, lo que motiva a la persona a buscar atención médica.
Las causas exactas del trastorno de pánico se desconocen, no se contemplan fenómenos determinantes en su aparición. Los factores genéticos y los mecanismos de herencia pueden jugar un papel esencial en su desarrollo así como las características psicológicas del individuo.
Generalmente, el trastorno comienza cuando las personas son jóvenes, entre los 18 y los 24 años, aunque puede producirse también en adolescentes. Cualquier persona puede tener trastorno de pánico, aunque el fenómeno es más común en las mujeres que en los hombres (http://es.wikipedia.org)
Las opciones para el tratamiento del trastorno de pánico, incluye la terapia psicológica y el tratamiento farmacológico Es recomendable para tener éxito que el tratamiento para trastorno de pánico sea combinado, por una parte el medicamento ayudará a reducir el nivel de ansiedad y la terapia por su parte favorecerá la reestructuración cognitiva del sujeto.
El médico debe diagnosticar y dar el tratamiento farmacológico adecuado para el paciente, así como observar la evolución y en el momento indicado retirar el medicamento poco a poco. Wilson (2001) describe las familias de medicamentos indicados para el trastorno de pánico de la siguiente manera:
• Antidepresivos triciclicos
• Antidepresivos ciclicos
• Agentes bloqueadores de la recaptación de serotonina
• Benzodiazepinas
• Inhibidores de monoamina oxidasa
• Beta-bloqueadores
• Anticonvulsivos
Los medicamentos más utilizados para el trastorno de pánico son los antidepresivos llamados ISRS (inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina) y abarcan:
 Fluoxetina (Prozac)
 Sertralina (Zoloft)
 Paroxetina (Paxil)
 Fluvoxamina (Luvox)
 Cetalopram (Celexa)
 Escitalopram (Lexapro)
Si estos medicamentos no ayudan, se puede pensar en la utilización de benzodiazepinas por un período mayor si la persona no tiene antecedentes de fármacodependencia y tolerancia.
Los inhibidores de la monoaminoxidasa (IMAO), como fenelzina (Nardil), tranilcipramina (Parnate) e isocarboxazida (Marplan), sólo se emplean cuando todos los otros fármacos no funcionan. Los IMAO son los medicamentos más eficaces para el trastorno de pánico, pero tienen efectos secundarios serios e interacciones con otros fármacos y alimentos, y sólo deben ser prescritos por un psiquiatra que tenga experiencia en su utilización. (http://www.nlm.nih.gov)
La terapia conductual cognitiva consiste en cinco principios:

Aprendizaje. En esta primera etapa, el terapeuta explica la enfermedad, le enseña al paciente a identificar los síntomas y propone el plan de tratamiento.

Control. Los pacientes llevan un diario para controlar los ataques de pánico y registrar las situaciones que les provocan ansiedad.

Respiración. El terapeuta le enseña al paciente técnicas de relajación y respiración para combatir las reacciones físicas al ataque de pánico.

Replanteamiento. El terapeuta ayuda al paciente a cambiar su interpretación de los síntomas físicos de catastróficos a realistas.

Exposición. El terapeuta ayuda al paciente a controlarse en situaciones que provoquen ataques de pánico este proceso se lleva cabo gradualmente. (http://www.healthyminds.org)
La clínica de la ansiedad (http://www.clinicadeansiedad.com) proporciona material de autoayuda para las personas que padecen trastorno de pánico, sugieren 10 reglas para afrontar el pánico:
1. Recuerde que las sensaciones no son más que una exageración de las reacciones corporales normales al estrés.
2. No son, en absoluto, perjudiciales ni peligrosas; solamente desagradables. No sucederá nada peor.
3. Deje de aumentar el pánico con pensamientos atemorizadores sobre lo que está sucediendo y a dónde podría conducir.
4. Observe lo que está sucediendo en su cuerpo realmente ahora, no lo que usted tema que pudiera pasar.
5. Espere y deje tiempo al miedo para que pase. No luche en contra, ni huya de él.

6. Observe que cuando usted deja de aumentarlo al añadir pensamientos atemorizadores, el miedo comienza a desaparecer por si mismo.
7. Recuerde que el objetivo fundamental de la práctica es cómo afrontar el miedo sin evitarlo. Por tanto, ésta es una oportunidad de progresar.
8. Piense en el avance que ha conseguido hasta ahora, a pesar de todas las dificultades. Piense en lo satisfecho que estará cuando lo consiga esta vez.
9. Cuando comience a sentirse mejor, mire a su alrededor y empiece a planear qué va a hacer a continuación.
10. Cuando esté preparado para continuar, comience de forma tranquila y relajada. No hay necesidad de esfuerzo, ni prisas.

Es necesario considerar el impacto en la conducta de las personas que sufren trastorno de pánico, la presencia de estos episodios pueden provocar un cambio significativo en diversas áreas del individuo, (familia, trabajo, escuela, amigos). La ansiedad por sufrir otro ataque provoca que el sujeto presente una conducta evitativa, que da como consecuencia el aislamiento de diversos entornos (lugares o situaciones) que el sujeto considera amenazantes, lo que al final limitara la vida del individuo.

REFERENCIAS

Feldman, R (2001) Psicología con aplicaciones en países de habla hispana. México. Mc Graw Hill. pp 503

http://www.clinicadeansiedad.com Recuperado el 22 de Octubre de 2008. Trastorno de Pánico. Material de Autoayuda.

http://www.eutimia.com Recuperado el 20 de Octubre de 2008 Trastornos Mentales. Trastorno de Pánico.

http://www.healthyminds.org Recuperado el 20 de Octubre de 2008. Trastorno de Pánico.

http://www.nimh.nih.gov Recuperado el 22 de Octubre de 2008 Publicaciones. Trastorno de Pánico.

http://www.nlm.nih.gov Recuperado el 22 de Octubre de 2008. Enciclopedia Médica. Trastorno de Pánico.

http://es.wikipedia.org/wiki Recuperado el 22 de Octubre de 2008. Trastorno de Pánico.

Wilson, R (2001) ¡No al Pánico! Cómo controlar los ataques de angustia. Santiago de Chile: Editorial Cuatro Vientos

DEPRESION EN LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA.

DEPRESION EN LA NIÑEZ Y ADOLESCENCIA.
LIC. VANESSA LIZBETH ZARATE PEREZ
DR. SORIANO PEREZ ANGEL MAURICIO




La depresión se define como un estado emocional que se caracteriza por pensamientos tristes o pesimistas, sentimientos de inutilidad y falta de confianza en si mismo. Es un desorden emocional caracterizado por una respuesta inadecuada a los estímulos, de tal forma que quien la padece se muestra apático, sin ánimo y con poca iniciativa. Cabe aclarar que puede haber grados de depresión como depresión analítica: Periodo de retracción y de tristeza en los niños muy pequeños como reacción ante una separación prolongada de los padres. O la depresión enmascarada: Son aquellos casos en los que la depresión de un niño queda oculta tras otros problemas como la hiperactividad o la delincuencia. También existe la Distimia que es un desorden del estado de ánimo, conocido también como depresión menor o depresión crónica, cuyos síntomas son los mismos de la depresión mayor pero menos intensos, en número y por más tiempo (2 años mínimo)

Aun que los conceptos anteriores no son definitivos, ni caracteriza toda la población en estado depresivo, si facilita el caer en cuenta a aquellas personas que estén padeciendo esta situación.
Durante algún tiempo han sido pocos los investigadores que se han interesado en la población infantil y adolescentes. Diversos autores conceptúan a la depresión; como Spitz, que menciona; es una carencia afectiva masiva por abandono y ligada la separación en los primeros meses de la vida y presentan algunos cambios de conducta como da algunos ejemplos como el aislamiento, perdida del apetito. Bowlby, protesta-separación-desapego (separación de la madre). Weinberg -estado de animo disfórico y melancolía, y síntomas como agitación, trastornos del sueño, cambios en el rendimiento escolar y la actitud hacia la escuela, disminución de la socialización, perdida de energía y cambios en apetito y peso, (durante un año). J Pierce estado de animo bajo pensamientos mórbidos o suicidas, afectación del sueño y del apetito, irritabilidad, hipocondriasis, síntomas alimentarios, no asistencia al colegio, alteración de la percepción (por ejemplo delirios o ideas observaras de realidad.


Otros autores como Kaslow, Morris y Rem, 1998; mencionan que la depresión en la niñez ha sido un tema controversial por algunas décadas. Tradicionalmente la teoría psicoanalítica sugiere que la depresión no puede ocurrir en la niñez porque la representación psicológica de si mismo no esta suficientemente desarrollada. Algunos expertos indican que la depresión infantil es fabricada por otros síntomas, como la enuresis, berrinche, mal humor, hiperactividad, problemas en el aprendizaje, vagancia, etcétera. Como sea la mayoría de los investigadores ahora están de cuerdo que la depresión en la niñez es semejante a la del adulto en muchos sentidos, pero hay tipos específicos de comportamiento. Las causas no son definitivas, ya que dependerá del contexto y temperamento del niño o adolescente, sin embargo, se debe considerar que la mayoría de los autores concuerdan con la mayoría de los síntomas.
Niños y adultos pueden caracterizarse por un humor depresivo y estar menos interesado en actividades productivas, pero los problemas de los adultos están relacionados al trabajo y el matrimonio; por el contrario los niños pueden tener problemas académicos y exhibir una variedad de conductas inapropiadas como la agresión, robo, conducta antisocial, e ir más allá.
La depresión en la niñez puede estar acompañada por otros desordenes (déficit de atención, desorden de hiperactividad, en la conducta, ansiedad, problemas de aprendizaje, fracaso escolar en entre otros). Y esa experiencia limitada en niños y adolescentes, su capacidad cognitiva puede darles percepciones de depresión que difieren de los adultos.
Desordenes en niños y adolescentes incluyen lo siguiente:
Anhedonia (inhabilidad de experiencia de placer e todas o casi todas las actividades)
Estado de animo deprimido o en general irritabilidad
Alteración del apetito y significante perdida u obtención de peso
Alteración del sueño (insomnio o hipersomnia)
Psicomotor (agitación o retardación)
Perdida de energía, sentimientos de fatiga
Sentimientos de minusvalía (inutilidad), reproche a si mismo, excesiva o inapropiada culpabilidad e imposibilidad para si mismo.
Disminución el la habilidad para pensar o concentrarse, indeciso.
Ideas suicidas, intentos o amenazas de suicidio, recurrentes pensamientos de muerte.
Estos síntomas indican depresión solo si algunos son mostrados en cierto periodo de tiempo y si hay respuestas que sean justificables para las circunstancias de la vida. (ej: como una consecuencia de una muerte en la familia, se esperarían algunos síntomas asociados con depresión durante un periodo de entristecerse).
Es frecuente que durante la infancia se presenten algunos trastornos, como sonambulismo, terrores nocturnos, enuresis, berrinches temperamentales, fobias, timidez y onicofagia (habito de morderse las uñas), conflictos específicos y factores situacionales, sin embargo, no basta con analizar los antecedentes de la infancia para comprender las consecuencias que han dejado durante los primeros años de vida; también es necesario advertir la presencia de sentimientos de culpa, conflictos creados por necesidades inconscientes, de incidentes que en la vida del paciente han tenido algún significado y de tensiones familiares.

Se debe considerar que los miembros de una familia están sometidos a los mismos factores ambientales que puedan establecer la depresión, y que la convivencia con una persona deprimida puede originar el mismo cuadro en alguno de ellos.
Las causas psicológicas; como en casi todas las neurosis, son las circunstancias emocionales las que desempeñan un papel decisivo, y pueden presentarse en los primeros años de vida, y con frecuencia son determinantes los rasgos de personalidad tan arraigados. Sin embargo no son heredados simplemente son aprendidos por una estrecha relación y la dependencia entre los miembros de una familia.

En ocasiones se da por hecho que, casi todos los modelos neuróticos provienen de conflictos y actitudes afectuosas que aparecen dese la niñez y que para entender la neurosis de una persona se deben relacionar los síntomas de la persona con alguna situación problemática que no fue resuelta durante la infancia.

Sobretodo con padres y madres que no ejercen su función como tal. Cuando se enteran ya pasó mucho tiempo. Razón por la cual se debe investigar y profundizar en la conducta infantil y siempre anticiparse a los hechos.
Algo muy significativo es que dentro de la familia existen los mismos síntomas por ejemplo la baja autoestima en esa familia, y no saben a quien recurrir.
En un caso mas especifico como en la adolescencia; son sus profesores que no están especializados solo se sirven de él no para él, (sobretodo en el pago de las colegiaturas). La insistencia en la prevención podría ser una revisión psiquiátrica o terapeuta infantil, y así como se acude al pediatra mes con mes, también es necesario saber sobre su desarrollo emocional, sexual, intelectual, aclarando a los cuidadores que no se trata de desarrollar un rasgo obsesivo y exagerado.
De inicio los padres deberían llevar un tratamiento o revisión psicológica adecuada y prevención a ellos mismos, y de esa forma, hacerles algunas observaciones, por ejemplo: la autoestima del pequeño es igual a la de usted, y hacerles notar que el niño no esta “bien” solo por aprobar año.
Cuando ya se detecto o diagnostico el estado depresivo, nuevamente profundizar, (independientemente de los síntomas ya mencionados) sobre un vacio existencial, si no existe algún aliciente, ningún recurso, falta de control, falta de sentido de existencia.
En el trastorno de ansiedad, el tiempo el estrés mismo de la vida el que llega, elevar su existencia, mitigar el suicidio de cansancio, desafortunadamente el 90% de familias no acompañan emocionalmente ni económicamente. el desgaste psicológico afectivo ya es un ser y escencia yo soy, y esa es mi manera de ser.

Factores que pre disponen
Progenitor ausente, (aborta psicológicamente)
Disponentes, disparadores y perpetuán (los ya mencionados)
Psicobiologicos y culturales.
Es como la vacuna el niño se desarrolle con auto filia y expresar la palabra mágica no, y no es una utopía
Estos papas se enfocaran a que el niño saque dieces y enseñarles a tener buena voluntad un problema de fracaso político, el abordaje que se hace es en el otro extremo de la solución prevención crisis de adolescencia situaciones depresivas problemas existenciales de su edad
De 12 a 14 años el grupo más vulnerable que busca su propia identidad, sentido de pertenencia, algún conocido cercano factor disparador puede ser un experimentador.

En la adolescencia hay esfuerzos por alcanzar la madurez y lograr su independencia en ocasiones es una revolución emocional.
Es cuando entran los padres y sobretodo los especialistas, ya que por sus inexpertos esfuerzos por enfrentarse a situaciones difíciles cuando aún les falta madurez emocional. Y en realidad no es una ley, ya que puede aprenderlo desde la infancia, lo cual es una utopía porque los padres tampoco tienen idea de quienes son ellos mismos, es decir, el cerebro no llegó con un manual, y de igual forma se enfrentan a las mismas situaciones que sus hijos, son una especie habitante del planeta tierra, que se dice a si mismo consciente e inteligente, cuando no tiene la capacidad de dialogar, solo golpea. No conoce la voluntad.
Ya presentándose esta condición, puede provocar trastornos de la personalidad durante la edad adulta. En la adolescencia hay una perdida de “algo” (objeto) que coincide con la perdida de la protección familiar.
Sigue siendo la conexión de mamá y papá y la identificación con el “clan”, ya empieza la separación. De los 11 a 14 ó 15 años son las etapas de desarraigo todo les molesta pero al mismo tiempo les agrada, su dialogo puede ser “quiero estar con ellos (familia), pero ya no los soporto”. Es el renunciar la imagen de sus padres como héroes, personas superiores y confiables, esto les puede producir depresión, en ocasionas se manifiesta como rebeldía y desafío. Hay factores que influyen en el desarrollo normal adolescente, originándole severas depresiones que podrían llevarlo hasta el suicidio. Son la ambivalencia cuando “logran” su independencia, inicio de su actividad sexual y las presiones de sus compañeros. El querer probarse a si mismo y ante el mundo que es un individuo autónomo, el adolescente provoca con frecuencia reacciones antisociales, autodestructivas y extravagantes; y cuando intenta demostrarse que es “su propio jefe”, el adolescente entra en conflicto con sus progenitores o con las autoridades de la comunidad. Las discusiones en casa, la vagancia, la tendencia a consumir alcohol u otra droga, y el fracaso en las labores escolares son ejemplos claros de este proceder. Los acentuados cambios hormonales que se presentaba durante esta fase de la vida determinan el inicio de la actividad sexual. La inexperiencia o el temor hacen que el adolescente recurra a la masturbación. Pero la posibilidad de sufrir un serio daño
Finalmente, en su desempeño por lograr aceptación y par aprobar su hombría el adolescente participa en actos arriesgados y difíciles y colabora en actividades antisociales a fin de lograr la aprobación de la pandilla. Por el mismo motivo se inicia en el uso de las drogas y adopta ciertos estándares del grupo, como cabello largo, ciertos tipos de vestuario, y de conducta (emos, entre otros).
Por fortuna esto no siempre es cierto, del primer año de vida del pequeño a los cinco, aproximadamente el sistema operativo (el intelecto), puede funcionar de forma correcta con ayuda de lo padres o personas a cargo de los niños, iniciar con una conversación y ver al pequeño como una “maquina” y para su buen funcionamiento se debe “conectar su lóbulo frontal”, a través de esa platicas explicando el por si y no de cada situación en la vida diaria. Debe ser un dialogo puro. Seguido de pláticas rompiendo los programas instalados en su cerebro, esto pude darse a partir de los tres años, por ejemplo ¿Qué piensas de la ira?, y ¿crees que sirva de algo?..., son emociones primarias no hay depresión aun. “una charla de helado”. En la que el padre escuchara, no habrá reproches, solo un plática, la cual no sucede, pero seria lo ideal en una verdadera familia.

Referencias.
Octava edición
“Characteristics of emotional and Behavioral Disorders of children and youth”
James M. Kauffman, University of Virginia
Editorial: by Pearson education, Inc. upper Saddle River New Jersey, Columbus Ohio.2005

“Anorexia y otras alteraciones de la conducta en la infancia y la adolescencia”
Joseph Tomas
Unitat de psiquiatría
Depresio Infanto juvenil --- Xavier Coll
Nuria bassaa
Editorial LAERTERS
CUADERNOS DE PSIQUIATRIA
1999

http:/www.biomedcentral.com
“Dression symtomatology and diagnosis: discordance between patients and physicians In primary care settings”
Observational studies of depression in primary care: what do we know?

ANTIDEPRESIVOS: LA PUERTA BIOQUÍMICA A LA ESTABILIDAD EMOCIONAL

ANTIDEPRESIVOS: LA PUERTA BIOQUÍMICA A LA ESTABILIDAD EMOCIONAL

AUTOR
LIC. EN PSICOLOGÍA
MUÑOZ RAMÍREZ EDITH ADRIANA

DR. ANGEL MAURICIO SORIANO PEREZ


Introducción
Hace tiempo la melancolía era una enfermedad que atormentaba a las personas, particularmente a las mujeres. El DSM IV le llama ahora depresión y lo define como un Trastorno del estado de ánimo que afecta tanto a hombres como a mujeres.

The National Institute of Mental Health dice que la depresión es una enfermedad médica seria y no algo que se inventó en la mente. Menciona que no es sólo sentirse triste, o con las pilas bajas, si no que es sentirse sin esperanzas por varias semanas. Los principales síntomas que caracterizan la depresión son: tristeza de manera persistente, ansiedad, sentimientos de vacío, de desesperanza, de pesimismo, de culpa, de inutilidad, así como sentirse incapaces de ser ayudados. Ya no hay interés o placer en actividades recreativas que alguna vez se disfrutaron. En el DSM IV se mencionan puntos similares y otros más como cambios en el apetito, alteraciones del sueño, pensamientos de muerte, entre otros; pero hace la aclaración de que debe ser en un periodo de al menos dos semanas en el caso de un episodio depresivo mayor.

La depresión es uno de los más comunes y serios problemas de la salud mental que enfrentan las personas hoy en día. No importa el nivel socioeconómico, la edad ni el sexo, cualquier persona puede llegar en algún momento a sentirse deprimido.

Trastorno o enfermedad esta claro que ocasiona malestar a quien la padece, no sólo por lo síntomas físicos y psicológicos que conlleva; socialmente es incómodo decirle a la persona de al lado que se tiene depresión debido a los diferentes tabúes que aún se manejan al respecto. Por regla general las personas que rodean a un paciente con depresión suelen pensar cosas tales como: que sólo lo hace para llamar la atención, porque su autoestima está baja y, en el peor de los casos, ¡porque le gusta sufrir! Con todo ello dan a entender que el paciente ha “elegido” sentirse de esa forma haciendo que su sentimiento de culpa aumente y que se aísle aún más.

La incomprensión, el sentimiento de inutilidad, la poca energía que se tiene para emprender las labores, la falta de concentración para las tareas más simples, la constante tristeza, el sentirse desvalido al grado de llegar a pensar que la muerte es la mejor opción son, sin duda alguna, pensamientos, sentimientos y acciones que nadie desea sentir sólo por llamar la atención o para que se les tenga lástima.

Gracias a los avances en la medicina y a múltiples investigaciones hoy en día se sabe que la depresión tiene repercusiones a nivel fisiológico debido a que el cerebro envía señales al cuerpo de la persona para que reaccione con los síntomas antes mencionados; por lo que la alternativa de tratamiento, en una primera instancia, sería aumentar la acción de la serotonina por lo que es necesario que se ayude al cerebro inhibir la recaptación de los neurotransmisores relacionados con la serotonina.

Contenido
La Organización Mundial de la Salud refirió que en el 2020 la depresión se convertirá en la segunda causa de incapacidad en el mundo, detrás de las enfermedades isquémicas (infartos, insuficiencia coronaria, accidente cerebro vascular).

En la actualidad no se ha encontrado una única causa que origine la depresión, sin embargo se reconoce que diversos modelos explicativos tienen como puntos de partida los aspectos biológicos, psicológicos o sociales . A pesar de que no hay un modelo explicativo único que aclare completamente el origen de un trastorno depresivo, los modelos antes mencionados no se excluyen entre sí. Dependiendo de la persona uno o varios factores de vulnerabilidad de base, es decir, factores biológicos, psicológicos o sociales, se combinarían de una determinada manera y frente, a una o varias circunstancias, en un determinado momento del curso de la vida para terminar en una depresión.

Se ha observado que ciertos cambios en el organismo pueden dar origen a un trastorno depresivo; desde el consumo de drogas hasta enfermedades tales como Parkinson, tumores en el Sistema Nervioso Central, Lupus, entre otras. Por el lado de la genética ya se ha aceptado que la herencia juega un papel importante en la depresión. Estudios sobre antecedentes familiares de trastornos depresivos revelan que existe una mayor tasa de trastornos afectivos que en los familiares de sujetos sanos. El psiquiatra Lukas Pezawas encontró que la depresión tiene un factor genético al examinar el metabolismo de serotonina y ver un circuito en el cerebro influido por factores genéticos que acoge las emociones negativas y, en interacción con varias zonas cerebrales, puede provocar la depresión. Por medio de una tomografía funcional de resonancia magnética constató que ése circuito cerebral ejerce la función de amortiguar las impresiones negativas. Dentro del circuito se encuentra un gen transbordador de serotonina que existe en dos variantes: una larga, más resistente al estrés, y otra, anormalmente corta y más sensible, en cuyo caso el cerebro llega a ser vulnerable. Cuando se presenta éste último aumentan las emociones negativas y se producen depresiones a consecuencia de cualquier experiencia traumatizante. Con ello se probó que no todo depende de la química, sino que hay una relación entre la depresión y la construcción del cerebro.

Las hipótesis bioquímicas parten de la función de los neurotransmisores los cuales establecen un código de señales eléctrico y bioquímico al ser segregados por una neurona e interaccionar con las neuronas adyacentes, en cuyas membranas hay receptores para estos neurotransmisores, todo eso está determinado genéticamente pero puede variar en función de variables externas. La noradrenalina, la serotonina y la dopamina son neurotransmisores que se han identificado que tienen efectos sobre los trastornos del estado de ánimo.

En la depresión se presentan alteraciones en el funcionamiento del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal. Su función está sincronizada, por lo que la hormona segregada por el hipotálamo estimula a la hipófisis a que produzca otra hormona que a su vez estimula a las glándulas suprarrenales a producir cortisol. A su vez la cantidad de hormona segregada sirve de freno a la glándula estimuladora, mecanismo que se llama retroalimentación. En la depresión se ha visto que los niveles de cortisol son elevados, lo que indica que la respuesta de retroalimentación no funciona con normalidad. Los trastornos del estado de ánimo se han relacionado también con anomalías en la función de la glándula tiroides.
Por el lado de los factores psicosociales se ha encontrado que las circunstancias externas y la capacidad de cada persona para enfrentarlas son factores precipitantes de los trastornos del estado de ánimo. Las circunstancias externas que pueden precipitar depresión serían aquellas no deseadas, ni controlables y que ocurren de manera inesperada; por ejemplo la muerte de un ser querido, una separación, pérdida del empleo, problemas en la salud, entre otros. También el enfrentarse a situaciones estresantes se ha relacionado con el inicio de la depresión, esto se debe al esfuerzo que tienen que hacer algunas personas para afrontar ese tipo de situaciones.

Debido a lo antes mencionado se han realizado diversos estudios que se enfocan en mejorar los síntomas de la depresión. Los medicamentos para la depresión son mejor conocidos como antidepresivos, generalmente se toman por un periodo de cuatro a seis meses. La función de la mayoría de ellos consiste en inhibir la recaptación de los neurotransmisores relacionados con la serotonina por lo que retardan la remoción de la misma y se mantiene por mayor tiempo.

Existen diferentes tipos de antidepresivos entre ellos se encuentran los tricíclicos, que reciben ese nombre por su estructura de tres anillos, encargados de impedir la recaptación de la serotonina y la noradrenalina provocando así un aumento de sus niveles en el encéfalo. Ejemplos de este antidepresivo son: amitriptilina, desipramina, imipramina y nortriptilina. Como todo medicamento, presenta efectos secundarios algunos son: resequedad en la boca, visión borrosa, dificultad para orinar, empeoramiento del glaucoma, dificultad para pensar, etc. Entre los inhibidores de recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN) se encuentran la venlafaxina y la duloxetina. Los efectos secundarios que causan son: pérdida del apetito, ansiedad, dolor de cabeza, insomnio y cansancio, problemas sexuales, aumento de la frecuencia cardiaca, entre otros. También hay inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) y ejemplos de ellos son: citalopram, escitalopram, fluoxetina, paroxetina, entre otras. Los efectos secundarios que producen comparado con los anteriores son menos agresivos, algunos de esos efectos son: resequedad en la boca, náusea, nerviosismo, insomnio, problemas sexuales y dolor de cabeza. Los inhibidores de monoaminooxidasa (IMAO) no suelen usarse con mucha frecuencia debido a que sus efectos secundarios son graves, por ejemplo, dolor de cabeza, temblores, debilidad, etc. Además si se combinan con otros medicamentes, como los que se usan para resfriado, pueden causar una reacción peligrosa, por lo que requiere de mayor atención incluso para la ingesta de ciertos alimentos. Entre los antidepresivos IMAO se encuentra la isocarboxazida, la fenelzina y la tranilcipromina.

En un estudio realizado en México de fase IV, es decir, de un medicamento ya probado y disponible comercialmente, con un total de 96 pacientes de los cuales 74 lo terminaron, se empleó como antidepresivo la venlafaxina XR que es un inhibidor de recaptación de serotonina y norepinefrina (IRSN). El objetivo del estudio fue evaluar la efectividad, tolerancia y seguridad de la venlafaxina XR en el tratamiento a pacientes, tanto hombres como mujeres con edades de los 18 a 66 años, diagnosticados con episodio depresivo mayor de acuerdo a lo establecido por el DSM IV. El estudio se llevo a cabo durante 4 meses y se obtuvo como resultados una disminución de los síntomas depresivos del 50 % de acuerdo a la escala de Hamilton- D21; la dosis inicial fue de 75 mg. hasta llegar a la máxima de 225 mg. La respuesta al medicamento se presentó a la cuarta semana de tratamiento. Los efectos secundarios fueron de moderados a leves, los pacientes que abandonaron el estudio justificaron que se debía a las náuseas que les provocaba la venlafaxina XR. Otros efectos fueron sequedad en la boca, dolor de cabeza, somnolencia y mareo. Se originaron también efectos adversos pero por situaciones ajenas al uso de la venlafaxina XR,

En Cuba se realizo un ensayo clínico nacional multicéntrico, aleatorizado, a doble ciego y controlado con placebo en el que se evaluó el efecto antidepresivo de un nuevo fármaco en investigación. Los pacientes tenían trastornos depresivos leves y moderados según la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10). Se asignó a los pacientes al tratamiento activo o al placebo por un período de 6 semanas. El resultado obtenido fue una elevada respuesta al placebo superando el 50%. Los factores que contribuyeron a esos resultados son el nivel de depresión de los pacientes, la elevada expectativa tanto de pacientes como evaluadores y las evaluaciones sistemáticas debido a la falta de experiencia de los evaluadores. Por ello concluyeron que los ensayos clínicos necesitarán nuevas estrategias, además de grupos control con placebos, para reducir las fuentes de variabilidad.

En un estudio que se incluyó en la Revista Panamericana de Salud Pública se estudiaron los datos sobre la respuesta al placebo y a la medicación en ensayos clínicos a pacientes adultos con depresión mayor. El interés del estudio se debe a que a últimas fechas se ha dificultado demostrar efectos antidepresivos específicos en comparación con el placebo. Los estudios revisados fueron ensayos clínicos aleatorizados, doblemente enmascarados, controlados con placebo en pacientes con depresión mayor tratados con una duración mínima de 4 semanas. El resultado fue que la respuesta al placebo es muy variable, pero a menudo de magnitud considerable, y que ha aumentado en los últimos años, al igual que la respuesta a la medicación. Concluyeron que los ensayos clínicos de antidepresivos deben incluir un grupo tratado con placebo para reducir los potenciales riesgos de dichos estudios, de forma que se puedan realizar de un modo aceptable desde el punto de vista ético.

Conclusiones

Con el paso del tiempo se han visto mejores resultados en las nuevas generaciones de antidepresivos, las terapias psicológicas encuentran diversas estrategias para afrontar la depresión y también la medicina alternativa tiene su papel dentro de los tratamientos más recurridos para superar la depresión.
Aunque en el presente trabajo sólo se abordo como tratamiento los antidepresivos, los estudios de ensayos clínicos dejan como evidencia que el simple hecho de que los pacientes sean considerados lo suficientemente importantes para ser incluidos en un estudio los hace sentir mejor. La idea de hacer algo de manera activa y así revertir la inactividad característica de la depresión pueden llega a reducir los síntomas. El efecto de los placebos es similar y funciona por la esperanza de sentirse mejor, lo cuál es solo sugestión del propio paciente aunada a la interacción con su médico, por lo que la relación entre ambos también es vital para la mejoría del paciente. Debido a lo explicado con anterioridad se podría decir que las personas que sufren de depresión por cuestiones genéticas, por un mal funcionamiento de los neurotransmisores, por alteraciones en el funcionamiento del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal o por la dificultad de afrontar alguna situación de su vida, es un hecho de que mejoran con el uso de antidepresivos y que el encontrarse bajo un tratamiento médico no se debe excluir el apoyo de la terapia, ya que de esa manera el paciente puede expresar como se ha sentido con el tratamiento y en general consigo mismo. Así no solo se mejoran los síntomas de la depresión sino que se le enseña al paciente estrategias de afrontamiento para que logre hacer frente a las situaciones que se le presenten con el fin de evitar que se sienta incapaz, desvalido y que ha perdido el control de la situación. Aun así, aunque la depresión sea un tema por demás estudiado aún hay factores que se deben seguir investigando por el sólo hecho de que la mente humana sigue siendo un constante misterio.

BIBLIOGRAFÍA
- Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, DSM IV [libro en CD-ROM]. Pp. 323-331. Barcelona, España. Masson multimedia, 1995.
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